¿Y cuáles son las maravillas que el viajero puede contemplar durante este tranquilo crucero? En primer lugar, se trata de originales vistas del conocido panorama del Castillo de Praga, sede de los Reyes de Bohemia. Cuando se observan desde el agua, estas vistas parecen aún más reales y nobles de lo que pueden parecerle durante un paseo.
Desde todos los ángulos posibles, se revelan las bellezas de la magnífica obra del emperador Carlos IV: el puente que su fiel maestro de obras Peter Parler abovedó sobre el río. La construcción de los barcos de la Venecia de Praga, que no se enfrenta a ningún obstáculo en el río, permite observar el llamado arco cero, que queda completamente oculto a la vista de los peatones. Y un verdadero festín para el ojo del conocedor de la cultura checa y de la historia famosa sería navegar por debajo del último arco existente del Puente de Judit, el digno antecesor del Puente de Carlos. Este lugar totalmente único se encuentra ahora totalmente debajo de la plaza Křížovnické, y sólo lo conocen los auténticos expertos en topografía praguense.