Antonín Dvořák (1841-1904) fue un virtuoso compositor bohemio. Aunque Bedřich Smetana, su superior, ya había empezado a integrar el material folclórico checo en la música del siglo XIX, fue Dvořák quien produjo una serie de obras populares que obtuvieron un verdadero reconocimiento internacional.
Si quiere conocer mejor la herencia de Dvořák, debe visitar su museo, situado en uno de los edificios barrocos más bellos de la Ciudad Nueva de Praga.
La Villa América, que se asemeja a un encantador joyero y está rodeada de espléndidas esculturas, fue construida por K.I.Dienzenhofer en 1717-1720. Aunque el propio compositor nunca llegó a vivir aquí, esta colección muestra muchos objetos interesantes. Entre ellos, encontrará correspondencia, partituras, objetos personales e instrumentos, como la viola y el piano del propio Dvořák.
Al seguir la exposición, se hará una idea de las etapas más importantes de la vida del compositor, incluidos los años que Dvořák pasó en América, donde también animó a sus alumnos a explorar la música folclórica tradicional.
De mayo a octubre, en el magnífico Gran Salón con los frescos del siglo XVIII, el museo organiza regularmente conciertos que celebran el enorme impacto de Dvořák en el mundo de la música clásica.